03 PM | 05 Oct

Kazuo Ishiguro y su complicidad con el cine


El nuevo premio Nobel no es sólo uno de los mejores escritores británicos de su generación, sino también un gran guionista de cine.

El británico Kazuo Ishiguro, de 62 años, ha sido galardonado este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2017. Es el segundo autor en lengua inglesa consecutivo que consigue el Nobel, después de Bob Dylan el año pasado. Pero el reconocimiento al autor de Lo que queda del día (1989) será, sin duda, menos controvertido y, a la vez, más previsible, al tratarse de un autor de amplio reconocimiento que cuenta ya con prestigiosos galardones como el Booker.

El escritor trabajó en telefilmes para la BBC: A Profile of Arthur J. Mason y The Gourmet, ambos de 1984. Pero muchos cinéfilos lo descubrieron gracias a Lo que queda del día (James Ivory, 1993), el filme basado en su novela Los restos del día cuyo guion escribió Ruth Prawer Jhabvala. Tras este filme nominado a ocho Oscar (incluyendo los premios dramáticos para Anthony Hopkins y Emma Thompson), Ishiguro se tomó un largo descanso cinematográfico: la siguiente vez que le vimos en unos títulos de crédito fue en La música más triste del mundo (2003), la película en la que Guy Maddin retomó con mucha mala uva las formas del cine mudo. Del libreto original de Ishiguro, eso sí, Maddin y George Toles tomaron el título, la premisa y poco más.

Tras esto, Ishiguro volvió a trabajar con James Ivory en La condesa rusa (2006), y colaboró con Mark Romanek en Nunca me abandones (2010), adaptando su propia novela de ciencia-ficción. Aunque este último filme pasó por la taquilla sin pena ni gloria, le proporcionó a Andrew Garfield uno de sus primeros papeles destacados, como un humano clónico creado para convertirse en donante involuntario de órganos.

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