11 AM | 26 Nov

Película “Extraordinario” el drama de esta temporada


El drama que conocías queda corto.

Es difícil desarrollar una historia dramática en el cine sin que caiga en el prototipo del melodrama y exageración como se da mucho en la industria. Solemos ver una familia estadounidense con un problema que se desarrolla a lo largo de la película con muchas tragedias hasta que al final son todos felices. Y así es exactamente “Extraordinario”.



La cinta del director Stephen Chbosky (“Las ventajas de ser invisible”) trata de un niño que sufre de disostosis mandibulofacial. O sea tiene el rostro completamente desfigurado. Auggie esconde su condición con un casco de astronauta y se educa en casa para no tener que mostrar su cara. Pero a los 12 años, su madre (Julia Roberts) lo inscribe en la escuela y el bullying, malos tratos y dramáticos momentos familiares se vuelven la tónica en la vida del pequeño August.

Partamos diciendo que la historia en si sí es novedosa. No tengo recuerdo de haber visto una representación de esta extraña condición en otras cintas antes y la idea de la película también merece ser destacada. Sobre todo en el contexto en el que nos encontramos, donde las personas están siendo completamente intolerantes los unos a los otros.

Este filme intenta que ocurra todo lo contrario: aceptarnos los unos a los otros tal y como somos. Con frases como “todos tenemos cicatrices en el rostro” o “si te miren, deja que lo hagan, no naciste para ser ignorado”, el guionista de “Extraordinario” hace que nos emocionemos hasta lo más hondo de nuestros corazones y empaticemos con la triste realidad de Auggie.

Cada vez que el pequeño va a clases tenemos miedo de que los demás lo traten mal o le ocurra algo. Y sí, los pañuelos que lleves no serán NUNCA suficientes para todo el llanto que saldrá de ti cuando veas esta cinta.

Y eso es en gran parte gracias a la interpretación de Jacob Tremblay que desde que lo vimos en “Room”, supimos que tenía un talento innegable. Aquí no ocurre algo muy distinto. Tremblay interpreta a la perfección la tristeza, frustración y pena que puede llegar a sentir un niño tan inocente como Auggie al sentirse excluido de la sociedad solo por ser diferente. De verdad lo hace perfecto.

Pero entonces, ¿dónde están los problemas? si es que los hay. Bueno, lamentablemente sí. Porque es Auggie el único que destaca en esta película. Los demás personajes son más clichés del cine. La madre preocupada por su hijo y deja todo por él (que sabemos que no será un mal papel porque lo tiene Julia Roberts), el padre relajado que le da un toque de comedia a todo este drama interpretado por Owen Wilson (que poco o nada dice en la cinta) y la hermana que ama a su familia a pesar de que la enfermedad de Auggie se lleve toda la atención.

Además, alguien debió haber detenido a los guionistas cuando comenzaron a escribir todas las tragedias habidas y por haber en la trama. En serio, en algún momento eran tantas que pensé que la próxima toma iba a ser la muerte de uno de los protagonistas e íbamos a terminar suicidándonos todos los que estábamos en la sala del cine por tanta pena.

Y por eso mismo esta cinta se convirtió en otra más de los tantos clichés dramáticos de Hollywood, pero la guinda de la torta que la coronó como una más de la categoría fue el final: completamente predecible. No les diré qué pasa porque spoilers, pero en serio, por lo menos podrían haberlo hecho un poquito más sorpresivo.

Aún así, el filme logra su cometido de hacernos entender que todos tenemos un lugar en el mundo y debemos aceptar al otro tal como es. Es eso, finalmente, lo que hace de esta cinta una genuinamente conmovedora, triste y hermosa a la vez.