08 AM | 28 Nov

Durango y sus escenarios de película

Centros ecoturísticos duranguenses. Antiguas vías de tren, barrancas, cañones y rocas inmortalizadas en la pantalla grande

DURANGO, México.- “Aquí sólo hay dos estaciones: la del frío y la del tren”. Esta es una frase que a menudo escuchan quienes visitan los pueblos de la sierra duranguense. Hay que tomarla en cuenta. La primera cala los huesos y curte las mejillas. Para notar la segunda, hay que estar atentos; muchos vestigios férreos emergen a lo largo del camino, uno que parece haber sido trazado especialmente para los cinéfilos.

Para continuar con esta ruta cinematográfica por tierras duranguenses hay que ir en busca de los centros ecoturísticos que forman parte del Corredor Turístico de la Sierra Madre. La Pirámide, Puentecillas, Coscomate o Mexiquillo destacan como los más pintorescos de la región.

¿El estímulo para no desertar entre sinuosas carreteras? Admirar una colección de paisajes naturales. Pronto, el viajero abandona el entorno desértico para internarse en un bosque de coníferas que abruma con sus altos pinos, cedros, encinos y madroños.

Antes de emprender cualquier caminata, el paseante debe atender a las condiciones del tiempo. La sierra presenta varios microclimas en una reducida porción de tierra, advierte Rodolfo Torres “El Choco”, guía de la agencia de turismo extremo Tierra Norte.

Que no extrañe que una mañana soleada con un intensísimo cielo azul, de pronto -cuando las nubes parecen bajar del cielo- se torne en un escenario neblinoso, ideal para filmar una película de suspenso.

En un abrir y cerrar de ojos, los senderos pueden convertirse en caudales de agua gracias a la aparición de una lluvia efímera pero torrencial. Tanto capricho de la naturaleza suele concluir con tardes húmedas, aderezadas con el olor a tierra mojada y un arcoíris que invita a grabar una escena final.

MEXIQUILLO: PARA TOMAS SURREALISTAS

Cada vez son más los espíritus aventureros que reconocen a Mexiquillo como uno de los secretos mejor guardados del estado de Durango.

El catálogo de actividades de este centro ecoturístico, ubicado a 145 kilómetros al oeste de la capital, es amplio: paseos a caballo, en cuatrimotos o bicicletas de montaña. Para sacudirse la tensión aparecen el rapel, la tirolesa y el cañonismo como las mejores alternativas.

Sin embargo, la estrella de la zona es el senderismo; hay rutas en las que es posible observar venados, águilas, zopilotes, jabalíes e incluso pumas.

Los senderistas siempre quedan cautivados por el entorno. No es para menos, si se camina entre pinos que rebasan los 20 metros de altura y en los que es posible escuchar el arduo trabajo elaborado por pájaros carpinteros.

El intenso azul del cielo se refleja en cristalinos riachuelos y a escasos pasos de la zona de cabañas emerge un paisaje surrealista, grandes formaciones rocosas que parecen derretirse y evocan algún cuadro de Salvador Dalí.

Este espacio escultórico es conocido como El Jardín de las Piedras y en él abunda -a decir del guía Rodolfo Torres- la llamada “trufa volcánica”, producto de una erosión eólica de millones de años que fue moldeando caprichosamente las rocas.

Pasteles, hongos, hamburguesas o helados… Cualquier cantidad de suculentas formas surgen en la imaginación de cada uno de los visitantes. Si ya el adivinar apariencias es entretenido, más lo es escalar las piedras y saltar de una a otra.

Los tonos grisáceos, ocres y marrones de su áspera textura contrastan con el contexto verde de la sierra. No extraña que este paisaje haya impresionado a directores como Carl Gottlieb, quien filmó aquí El Cavernícola (Caveman, 1981). También aquí se llevó a cabo la producción de Dragonball. Evolución (Dragon Ball Evolution, 2009), dirigida por James Wong.

“La mayoría de las películas se han filmado en Chupaderos, Villas del Oeste y La Joya, pero también en el lado de la sierra. Para esta última película, filmada un 95 por ciento en Durango, se eligieron siete lugares excepcionales entre dunas, desiertos, planicies, bosques, cascadas, cañones y paisajes tipo ‘Marlboro Country'”; cuenta Sergio Gutiérrez Barraza, director del área de cinematografía del estado.

Tras ver el enigmático escenario rocoso aparece la Cascada de Mexiquillo, frente a ella se encuentra una de las más abruptas barrancas de la sierra. En el lugar se han trazado dos líneas de tirolesa para cruzar los 150 metros que mide el cañón. Justo en esta zona, entre cascadas y barrancos, yace un gran terraplén que fue construido para que pasara el Ferrocarril Internacional Mexicano que conectaría a Durango con Mazatlán y que vendría desde Estados Unidos.

Originalmente, este proyecto fue concebido como estrategia militar de los estadounidenses y como un canal para transportar productos. Pero debido a problemas financieros y a dificultades con la construcción, la obra se detuvo hasta poco antes de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora sólo queda la huella de ocho impresionantes y oscuros túneles que atraviesan la sierra. Cada uno mide 10 metros de altura y presentan distintas longitudes. El más largo, de un kilómetro y medio, puede recorrerse en aproximadamente 40 minutos a pie y conduce hasta la cascada El Naranjo, en el ejido de Chavarría Nuevo.

“La leyenda cuenta que se abrieron pequeños nichos en los costados de los túneles para meter a las personas que quedaban atrapadas tras los derrumbes. También se dice que antes solía enterrarse a los niños en alguna construcción para que ésta no se cayera”, agrega “El Choco”, entre los guías de la zona, el más famoso.

Varios túneles quedaron tapados tras los derrumbes ocasionados por las detonaciones en la construcción del Puente Baluarte (que será el más grande de América Latina), pero fueron reabiertos en octubre del año pasado.

Sin duda, este podría ser un escenario para otro western duranguense. No faltará algún director que quiera rodar un buen guión en este sitio. Cuando eso suceda, habrá que revisitar la zona, cruzar cada uno de los túneles y descubrir lo que hay del otro lado.

Un centro histórico renovado

A 74 metros de altura, se tiene la completa dimensión de la ciudad. Inaugurado en noviembre del año pasado, el Teleférico de Durango es una de las nuevas atracciones turísticas, cuyo trayecto se extiende a lo largo de 664 metros sobre la capital.

La distancia es corta, pero el recorrido de cinco minutos hacia el punto más alto permite ubicar el trazo de la llamada “Tierra del cine” o “Tierra de los alacranes”, a pesar de que estos temidos animales se ven más disecados en ceniceros, llaveros o cinturones. Luego de una vista panorámica hay que conocer el recién remozado centro histórico y pasear por el Corredor Turístico Constitución que va de la calle 5 de febrero a la 20 de noviembre.

Otra visita obligada se realiza en la Catedral y Basílica Menor de Durango, primera en el País en haber sido declarada como catedral en 1623. Muy cerca está el Paseo Túnel de Minería, que ofrece un recorrido de 280 metros de largo a 8 metros de profundidad. Este paseo museográfico fue inaugurado el mes pasado. Además, para 2012 se tiene proyectada la apertura del Museo Francisco Villa.

Guía práctica

CÓMO LLEGAR

Nuestra experiencia: Nos trasladamos del DF a la capital de Durango en un vuelo de Aeroméxico que dura una hora y media.

Otras opciones: Aeromar también ofrece frecuencias desde el DF a la capital duranguense. Por carretera, se puede hacer una travesía desde la Ciudad de México tomando la Carretera Federal 57 rumbo a Querétaro pasando por Palmillas, El Colorado, Buenavista y Calera, hasta el libramiento con la carretera 59, en Víctor Rosales, Zacatecas. Luego hay que llegar a La Providencia para tomar el entronque de San Isidro, hasta Durango. El recorrido dura alrededor de 10 horas.

DÓNDE DORMIR

Nuestra experiencia: pernoctamos en el Hotel Victoria Express, fuera del centro histórico.

Otras opciones: Hotel Gobernador, Hotel Plaza Vizcaya y el Hostal de la Monja. Además, los nueve centros ecoturísticos del Corredor Turístico de la Sierra: Puentecillas, La Casita, Brillo de Luna, La Pirámide, La Carreta de Fuerte, Coscomate, La Muralla, Parajes de Melgar y Mexiquillo ofrecen cabañas.

CUÁNDO IR

La temporada de lluvias es de junio a septiembre. A pesar de esto, para practicar turismo extremo es recomendable ir de octubre a noviembre. El Festival Cultural Revueltas se llevará a cabo del 8 al 24 de octubre en la ciudad y la Feria Nacional de Durango se celebra durante los últimos días de junio y los primeros de julio.

PARA LOS NIÑOS

En la ciudad, el Museo Interactivo Bebeleche y el nuevo Paseo Túnel de Minería son dos opciones imperdibles para los pequeños. El Parque Guadiana es famoso por los convivios familiares y el Parque Sahuatoba tiene un zoológico.

QUÉ COMPRAR

Artesanías de madera y recuerdos con alacranes incrustados. También hay quesos y cortes de carne. Destacan los productos lácteos de Wallander y el queso menonita Excélsior.

QUÉ COMER

El caldillo durangueño (carne de res o venado preparada con cebolla, tomates rojos, chile verde y chile seco), los vampiros de asada (tacos de bistec con queso y verdura) y los chepos (helados traídos del poblado de Lerdo).

QUÉ LLEVAR

Botas para caminar, chamarra delgada o rompevientos y una mochila equipada con botiquín de primeros auxilios, botellas de agua y barras nutritivas.

TAMBIÉN EN DURANGO

A 40 minutos de Mexiquillo está el Puente Río Chico, en Otinapa; y a una hora, El Espinazo del Diablo. Además, a tres horas de la capital está la misteriosa Zona del Silencio y la Sierra de Órganos.

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