05 PM | 25 Nov

Iñárritu: ‘El cine no consigue el impacto emocional de la realidad virtual’

Días después de recibir el Oscar especial por la instalación ‘Carne y arena’, el cineasta mexicano charla sobre las reacciones que ha provocado la obra desde su presentación en Cannes.

Días después de recibir el Oscar especial por la instalación Carne y arena, el mexicano Alejandro González Iñárritu charla sobre las reacciones que ha provocado la obra desde su presentación en Cannes y asegura que “el cine no consigue el impacto emocional de la realidad virtual”.



Me ha sorprendido la unanimidad de su impacto emocional. Ninguna película podría haber provocado una respuesta así”, afirmó el de Ciudad de México, sentado en una sala del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA), donde la instalación “Carne y arena” agota cada día las entradas.

Una película la observas, la ves… pero esto lo experimentas. El impacto que deja en la gente trasciende la experiencia bidimensional o pasiva del cine. Eso tiene que ver más con la verdad que encierra la pieza que con otras virtudes. Hay una verdad innegable, y es la realidad de esas personas”, declaró.

El cineasta se refiere al drama de los inmigrantes que refleja su obra, basada en experiencias reales y la cual permite al espectador adentrarse en el desierto de Sonora y acompañar a un grupo de personas, lideradas por un “coyote”, un traficante de persona, que tratan de entrar ilegalmente en Estados Unidos.

No estamos acostumbrados a que la realidad nos emocione y nos afecte. Las ideologías nos han secuestrado los cerebros, nos inducen a interpretar las cosas y no verlas como son. Ya nadie está presente en la realidad. No estamos sensibilizados”, reflexionó el realizador de 54 años.

“Por eso”, agregó, “tristemente me pareció que, para hablar de la realidad, debíamos recurrir a la realidad virtual”.

Iñárritu fue muy crítico con las ideologías en su discurso de agradecimiento al recoger el Óscar y lo volvió a ser en su charla con Efe.

Si la gente y los políticos pudieran ver la realidad de estas personas, verían que su situación no tiene nada que ver con ser de derechas o de izquierdas. No nos ponemos en la piel del otro. No escuchamos ni entendemos a estas personas. Falta humanidad, misericordia y empatía”, apuntó.

En su opinión, las “ideologías ciegas son capaces de sesgar la realidad, aunque sean falacias”.

Los polos se derriten, la temperatura global sube y hay gente que dice que no está pasando. Así de grave es. ¡Si hasta hay congresos de gente que piensa que la Tierra es plana!”, añadió con sorna.

Para poner en contexto la valía del galardón a Carne y arena, la obra creada por Iñárritu y su socio, el director de fotografía Emmanuel El chivo Lubezki, hay que recordar que la Academia de Hollywood ha entregado el Oscar especial únicamente en 17 ocasiones desde 1972, habiendo reconocido en el pasado avances tecnológicos en materia de efectos visuales, de sonido y de animación.

La última vez se extendió en 1996 a John Lasseter, el ahora denostado jefe creativo de Pixar y Walt Disney Animation Studios, por la creación de Toy Story.

La fijación de Iñárritu por el drama de los inmigrantes nació en 2005, mientras preparaba el rodaje de Babel. Allí, en su proceso de investigación, conoció de primera mano historias conmovedoras que le provocaron una gran inquietud.

No fue hasta hace cinco años que comenzó a contemplar la idea de traducir ese interés en una obra concreta, aunque sabía que la tecnología que requería aún no estaba en el punto idóneo.

Tras The Revenant, quiso tomarse un tiempo alejado del cine para explorar nuevas formas de expresión y alistó a Lubezki para el proyecto.

Juntos han creado una obra que, según la Academia de Hollywood, “ha abierto nuevas puertas a la percepción cinematográfica” y que “nos conecta visceralmente a las realidades políticas y sociales candentes de la frontera entre Estados Unidos y México”.

Iñárritu, en el pasado, ha dejado bien clara su postura contra el presidente de EU, Donald Trump, a quien ha acusado de “aterradores brotes sociópatas y fascistas”.

Pero tiene claro que México también debe actuar en el drama migratorio.

México tiene que reconocer que ha fallado a millones de personas que han huido del país por razones muy profundas, no solo en busca de un dólar. Gente sin oportunidades de trabajo, sin seguridad, amenazadas por una miseria brutal, por la injusticia, la impunidad y la corrupción”, declaró.

A toda esa gente “hay que darles dignidad y abrirles las puertas de nuevo”.

Mientras eso llega, Iñárritu seguirá ligado al cine y a la realidad virtual, pero siempre “subordinado a la emoción humana”.

Me interesa estar al servicio de la catarsis. Me interesa la honestidad emocional”, finalizó.

Carne y arena se puede experimentar actualmente en la Fundación Prada de Milán y en el museo Tlatelolco de Ciudad de México, además del LACMA de Los Ángeles, California.

06 PM | 27 Oct

Otorgan Oscar especial a Iñárritu por «Carne y Arena»


La Academia de Hollywood anunció hoy que ha decidido entregar un Oscar especial al cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu por su obra “Carne y Arena”, una experiencia para la que se adentró en el terreno de la realidad virtual.

La junta de gobernadores de la Academia tomó la decisión de reconocer la labor de Iñárritu “en reconocimiento a una experiencia narrativa visionaria y poderosa”.

“La junta está orgullosa de presentar este Oscar especial a ‘Carne y arena’, en la que Iñárritu y su director de fotografía, Emmanuel Lubezki, nos han abierto nuevas puertas a la percepción cinematográfica”, indicó en un comunicado el presidente de la Academia, John Bailey.

Iñárritu y Lubezki unieron sus talentos para construir una experiencia artística en la que la realidad virtual y el simbolismo sitúan al espectador en el corazón mismo de los inmigrantes indocumentados que cruzan a Estados Unidos desde México.




Se trata de una experiencia en la que el espectador, durante siete minutos, pasa a ser parte del drama de la inmigración a través de la realidad virtual, que lo transporta a un dramático momento, el de la detención en pleno desierto de un grupo de inmigrantes que intentan entrar ilegalmente en Estados Unidos.

Basándose en los testimonios de varios de estos inmigrantes, Iñárritu, que presentó el trabajo en la pasada edición del Festival de Cannes, ideó un proyecto artístico que va más allá de una mera instalación o exposición.

“Es una experiencia artística multimedia y cinemática profundamente emocional”, apuntó Bailey. “Más allá del avance creativo de la realidad virtual, (la obra) nos conecta visceralmente a las realidades políticas y sociales candentes de la frontera entre Estados Unidos y México”, añadió.

La obra hiperrealista de Iñárritu coloca al espectador en medio del desierto de Sonora, donde comparte el drama de un grupo de indocumentados que, liderados por un “coyote”, un traficante de humanos, intentan ingresar en territorio estadounidense mientras agentes de inmigración tratan de arrestarlos.

Quien accede a la instalación, con la compañía de unas gafas de realidad virtual, unos cascos y una mochila, debe hacerlo descalzo, ya que el suelo es arena y el contacto físico con ella permite transportarse más fácilmente a una realidad ajena para la mayoría.

Situado en el centro de la acción, pero sin interferir en ella, el espectador gira sobre sí mismo para poder observar cada detalle del panorama: un policía gritando a los inmigrantes, un perro ladrando violentamente, una mujer embarazada que cae al suelo, un niño que llora, un helicóptero que deslumbra con sus potentes luces…

Al culminar la experiencia, el espectador se encuentra con los verdaderos rostros de los inmigrantes que inspiraron la historia.

“La realidad virtual es todo lo que el cine no es”, dijo el cineasta en Cannes durante un encuentro con un grupo reducido de medios. “Es el nacimiento de un medio totalmente distinto. Quizás el octavo arte”, apuntó.

La Academia de Hollywood hará entrega de la estatuilla dorada a Iñárritu durante la celebración de la gala de los Oscar honoríficos, el próximo 11 de noviembre, en la sala Ray Dolby Ballroom, del Hollywood & Highland Center.

Durante esa jornada, la Academia entregará las estatuillas honoríficas al actor canadiense Donald Sutherland, la cineasta belga Agnès Varda, el guionista y director estadounidense Charles Burnett y el director de fotografía neoyorquino Owen Roizman.

El cineasta mexicano previamente se alzó con el Oscar al mejor director, a la mejor película y al mejor guion original por “Birdman” (2014). También consiguió el Oscar al mejor director un año después por “The Revenant” (2015).